domingo, 1 de junio de 2008

Solange Camauër: filosofía y literatura

Camauër: filosofía y literatura*Licenciada en filosofía y escritora, en breve publicará la novela "Sabiduría elemental". Dice que de tener que pasar un tiempo en una isla desierta, se llevaría, si existieran, "las obras completas de Saer". Llevaría eso y lapicera y papel, para copiar hasta las comas. A continuación, sus confesiones sobre el oficio de escribir.
por Sonia Budassi


Solange Camauër es Licenciada en Filosofía, becada del doctorado de la UBA. Su primera novela fue Las delicias del jardín, cuyo disparador de la trama es un pintor flamenco del siglo XV, que sirve como excusa, en realidad, para narrar las historias familiares de un grupo de porteños de principios del siglo pasado.
Más tarde publicó las novelas Amores velados y El hijo. Ha coordinado el espacio cultural de la Asociación Civil Diagonal, que trabaja con gente desocupada. Su última novela, Sabiduría elemental, aparecerá próximamente.
A continuación, la escritora confiesa una primera lectura (Cómo ser una niña desenvuelta), y sus gustos y fetiches a la hora de enfrentar la página en blanco.


- ¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?-Cómo ser una niña desenvuelta; hasta hace poco importaba mucho que las mujeres supiéramos peinarnos bien, doblar y planchar pañuelitos. Fue un libro tierno, de los seis o siete años, casi una condena.

- ¿Cuál es su autor favorito vivo?
- ¿Uno? Por suerte es imposible responder con un único nombre: Enrique Vila-Matas, Imre Kertész, Giorgio Agamben, P.D. James (para descansar) y otros, aunque parcialmente (J.M. Coetzee, Alan Pauls). Salto de la filosofía a la ficción y de la ficción a París no se acaba nunca, de Vila-Matas; me río, aprendo, no podría pedir otra cosa que más tiempo para leer mucho y más tranquila.


- ¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?- Si existieran, las obras completas de Juan José Saer. Llevaría eso y lapicera y papel, para copiar hasta las comas; si no se puede llevar papel, aprendería a recitar: “Mi extrañeza, de ese modo, iba acompañada no de asombro, sino de indiferencia. En el vaivén de las estaciones, mi cuerpo, densidad sin destino propio y sin memoria, era llevado, en un lugar salvaje, por la estampida lenta de los acontecimientos…”. También, un manual de supervivencia y felicidad solitaria, la Etica de Spinoza. Pensaba que quizá podría llevar algunos libros para hacer fuego.

- ¿Cuál es el último libro que leyó o que está leyendo en este momento?
- Estudio la paranoia, que es un tema actual: releo Pálido fuego, de Nabokov. “Aman el delirio como a sí mismos”… es buenísima la idea: los escritores son un poco eso, ¿no?

-¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?-La mujer justa, de Sandor Márai: solemne. Encuentro la escritura de Márai grave, anticuadamente reflexiva.

- ¿Qué libro quisiera releer pronto?- Esta pregunta es para lectores que ya saben qué se puede amar de la vida y que, además, supieron agenciarse tiempo: Glosa, Las palmeras salvajes, Ficciones, Diógenes Laercio, Noches del Sertón, de Guimaraes Rosa y, uy, la Fenomenología de espíritu.

-¿Cuándo escribe?-Arranco muy temprano, entre las cinco y las seis, cuando el mundo está mudo, más transparente y limpio de demandas.

-¿Quién debería ser el próximo Nobel?
-Los muertos: Olga Orozco, Borges, Saer, Di Benedetto (un Nobel “nacional”, parece).

-¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?-Fetiches: tapones de silicona en los oídos, pluma y tinta, muy tranquila, aislada y con hojas blancas. Superconcentración y el Diccionario ideológico de la lengua española, de Julio Casares.

-¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?-“Querido padre: una vez, hace poco, me preguntaste por qué afirmaba yo que te tengo tanto miedo…” (Carta al padre, Franz Kafka).


*Publicado en Suplemento Cultura / Arte y Literatura del diario Perfil del domingo 25 de mayo de 2008, "Las 10 preguntas".

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