sábado, 26 de septiembre de 2009

Y la gente aplaudía*, Joan Manuel Satta

¿Cuánto me queda? Veinte minutos. Ojalá sea suficiente. Es el tiempo que me dieron y no pido más ¿para qué?, ¿para seguir acá? no, gracias. Aprovecho estos últimos minutos para dejar un registro de mi memoria, para hacer saber por medio de esta nota lo que pienso de ustedes, de su régimen, de sus resultados, su orden y su progreso. Aunque después lo quemen, no me importa. No hay muchas cosas que me importen en este momento.

martes, 8 de septiembre de 2009

Sredni Vashtar, Saki

Conradín tenía diez años y, según la opinión profesional del médico, el niño no viviría cinco años más. Era un médico afable, ineficaz, poco se le tomaba en cuenta, pero su opinión estaba respaldada por la señora De Ropp, a quien debía tomarse en cuenta. La señora De Ropp, prima de Conradín, era su tutora, y representaba para él esos tres quintos del mundo que son necesarios, desagradables y reales; los otros dos quintos, en perpetuo antagonismo con aquéllos, estaban representados por él mismo y su imaginación.

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