sábado, 8 de marzo de 2008

No demuelan Buenos Aires, por Ana Quiroga

A todos aquellos que deciden una demolición, a quienes las aprueban, a quienes -pudiendo darles marcha atrás- las estimulan, a quienes en nombre del progreso (?) están tirando abajo casas centenarias, edificios enteros de hasta 8 pisos, esquinas pintorescas, antiguos cafés tradicionales, les dedico este fragmento del Discurso que Jean-Baptiste Mathieu, miembro del Comité de Salvación Pública, dio en la Convención
nacional, en París, el 18 de septiembre de 1793:

“Los monumentos y las antigüedades, los restos interesantes, atesorados y consagrados por los siglos, que el tiempo parece ofrecernos aún, porque ya no los destruye, que la historia consulta, que las artes estudian, que el filósofo observa, que nuestros ojos gustan de contemplar con ese género de interés que inspiran incluso la vejez de las cosas y todo aquello que da una especie de existencia al pasado, han sido los numerosos objetos de los inventarios y las investigaciones de la Comisión de las Artes (…) Es digno de la sabiduría, de la política de la Convención nacional, de su gusto por las artes, vivificar todas estas riquezas, contemplarlas mediante esta distribución útil y prudente, animarla incluso para provecho del ignorante que las menosprecia”.

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